jueves, 6 de julio de 2017

A MI PADRE

Nunca fue todo dulzura
No tenía mucha paciencia ni tranquilidad
Sus sentimientos parecían tener una armadura
Pero su corazón estaba lleno de bondad

Una mira fulminante destellaban sus ojos azules
Cuando lo ameritaba, no escatimaba la severidad
De pequeño, lo vi como Hércules
Cuando me castigaba por alguna maldad

 Jamás lo vi alcoholizado
Alguna que otra vez lo vi fumar
A su familia estuvo dedicado
Por esa parte, nada que reclamar

Debilidad por las damas siempre tuvo
Para la galantería, era todo un Don Juan
El corazón de muchas chicas obtuvo
Su corazón era un edificio sin zaguán

Con él, de grande, siempre me gusto platicar
Escuchaba sus sabias palabras y consejos
Sus palabras mi alma lograban tonificar
No lo puedo escuchar, ahora que está lejos

Sé que desde el eterno oriente me vigila
Y algún día el señor nos reunirá
Con nostalgia, mi mente recopila
Ese fatídico día,  que al recordar la herida abrirá


Lo extraño, lo extraño cada día
No hay día que no se me venga a la memoria
Recuerdo que gracias a sus enseñanzas aprendía
A de los hombre de bien, seguir la trayectoria

Jorge F. Guillen
“Pluma mexicana”

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